La creencia de que los huevos de iguana tienen propiedades afrodisíacas tiene en serio peligro a esta especie de reptiles en Caucasia, municipio del Bajo Cauca antioqueño.

En las últimas semanas varios de estos animales aparecieron muertos en las vías, todos ellos con un elemento en común: tenían el vientre abierto completamente.

Nancy Monterrosa, directora de la fundación Proesa Animal, explicó que el fenómeno se ha ampliado tanto que ya se considera caza indiscriminada. “En esta época y hasta Semana Santa es que las hembras ponen sus huevos. Lo que la gente está haciendo es que las raja, les saca los huevos y las deja así o las cose con pita. Incluso algunas las rellenan con hojas y mueren a las pocas horas”, dijo.

Según Monterrosa, hoy en el mercado, cada uno de estos huevos se vende entre $200 y $400. Quienes los compran suelen dejarlos al sol (en Caucasia las temperaturas suelen superar los 27 grados Celsius) hasta que quedan secos y tostados, y luego los comen.

Las situaciones más críticas se viven en los barrios Paraguay, Pensilvania, El Poblado, en los alrededores de la Ciénaga del Silencio y en la vereda Río Viejo.

Luz Adriana Molina, subdirectora de Ecosistemas de Corantioquia, entidad que ejerce como autoridad ambiental en la zona, aseguró que el consumo de huevos de iguana es una “práctica propia de la idiosincrasia de la región”, pero aclaró que no es de buen recibo por el impacto negativo que tiene en la fauna.

“Es una práctica muy agresiva, porque a algunas iguanas las cosen y a otras no, y eso genera un sufrimiento y maltrato animal que está castigado por la ley”, dijo.

Ante el aumento de estos casos, la corporación programó una visita de campo para analizar la problemática y revisar los barrios mencionados, además de una reunión con la Administración Municipal para buscar estrategias que permitan desincentivar el consumo de huevos.

“Vamos a visitar los colegios y a hacer un trabajo de sensibilización y orientación a la comunidad para eliminar la práctica desde las casas y desde la cultura”, precisó Molina.

Nancy Monterrosa aseguró que el tema también pasa por la salud de las personas. “La forma en la que almacenan y consumen esos huevos hacen que las personas puedan contraer enfermedades como salmonela o estafilococos. Algunos incluso presentan brotes en la piel cuando los consumen”, agregó.

Corantioquia recordó que alguien que sea sorprendido abriendo uno de estos animales para extraer sus huevos puede ser sancionado a la luz del Código de Policía, que contempla multas de hasta 5.000 salarios mínimos en casos de maltrato animal extremo.

Fuente: http://bit.ly/2DhhSPn

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