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La tragedia en Mocoa, que el pasado 1° de abril cobró la vida de cerca de 300 personas y dejó un gran número de heridos, desaparecidos y cuantiosas pérdidas materiales, es algo que se pudo haber prevenido y estaba más que diagnosticado, el decir de Andrés Felipe Montoya Rendón, docente y coordinador de las especializaciones del área ambiental de la Facultad de Ingeniería del Tecnológico de Antioquia.

 

El ingeniero ambiental recordó que ya Corpoamazonía, la autoridad ambiental en la región, lo había hecho notar: que las precipitaciones habían aumentado, era una época de estiaje en esa zona de Colombia y el Plan de Ordenamiento Territorial de Mocoa había limitado las construcciones sobre las laderas de los diferentes ríos, entre ellos, Mocoa y sus afluentes Sangoyaco y Mulatos, entre los que está la capital del Putumayo, que fueron los que se desbordaron, causando tan doloroso hecho.

“Lo que pasó es que no estábamos listos para esta emergencia. Ya sabemos que iba a suceder, pero no nos previnimos; había que evacuar. A partir de la creación de la Ley de Gestión de Riesgo, se instituyeron los Consejos Municipales de Gestión del Riesgo, lo que quiere decir que, en la capital del Putumayo, eran completamente inoperantes. Porque una de las tareas era visualizar, seguir al pie de la letra el POT que, al igual que Corpoamazonía, había señalado que en esas zonas no se podía construir y había población vulnerable, en alto riesgo”, explicó Montoya Rendón.

Para el docente, ahí radica la problemática mayor: “Podemos tener una gran cantidad de leyes, pero si no se llevan a la aplicabilidad, lo que pasó allí puede volver a pasar. Tal como aconteció en Salgar, en mayo del 2015 por un deslizamiento, una deforestación en Cerro Plateado, que produjo una avenida torrencial, pero viene derivado de una serie de precipitaciones, como pasó en Mocoa. Y en esta zona de la cuenca del Amazonas, se tenían esas altas precipitaciones, pues hace 15 días se tuvo la misma emergencia en Perú”.

Según él, la deforestación, la falta de planificación urbana y, sobre todo, la ubicación en zonas de riesgo, son factores determinantes de estos casos: “Esperemos que no pase nada, pero el río Magdalena llegó hoy a su cota máxima. Lo que quiere decir que si llueve (y no tiene que ser en el Magdalena Medio, pero si en Huila, Tolima, Caldas, Antioquia), hay desbordamiento de esta gran fuente hídrica. Puede volver ocurrir lo del 2010-2011, pero lo que tenemos que ver es si esas inversiones que se hicieron si fueron garantes de una prevención, de una gestión del riesgo. No creo, porque tenemos mucha población asentada. El problema es que Colombia es un país complicado, por montañoso y toca construir en laderas, pero esas obras son las que generan esa vulnerabilidad de las personas, especialmente las de bajos recursos. En Murindó y Nechí se tienen complicaciones desde hace 15 días. Cualquier lluvia que ocurra en la parte alta de las cuencas del río Cauca o del río Nechí, pone en riesgo a sus pobladores”.

 

Frente a la respuesta del gobierno en estos casos, expresó: “Nosotros no podemos decir siempre que haya una tragedia: donemos. El colombiano es muy buena gente, de buen corazón, pero no puede seguir donando porque estas tragedias no pueden seguir ocurriendo. Lo que tenemos que hacer es que esos Consejos de Gestión del Riesgo realmente estén activos, pero no en caso de una emergencia sino constantemente, monitoreando, mirando la vulnerabilidad. No es sino analizar un programa muy bonito que montó Corantioquia: el Plan Piragua, en el que participaron tecnólogos agroambientales e ingenieros ambientales egresados del TdeA, que capacitó a los campesinos de los 80 municipios de su jurisdicción y les enseñó a hacer un pluviómetro para que puedan medir las lluvias, detectar el aumento con las altas precipitaciones y llamar oportunamente a la Corporación”.

Recalcó que cuando se crearon los planes de Ordenamiento Territorial y Gestión del Riesgo, no fue para que se convirtieran en un libro más de una biblioteca, sino para que sean completamente aplicables. “Si nosotros prevenimos, nos gastamos un 80% menos del dinero que invertimos cuando tenemos una tragedia. Es más barato prevenir que pagar por estas tragedias. Hay que reubicar, decirles a las personas que cojan conciencia acerca del riesgo en el cual se encuentran para que no se sigan presentando estas problemáticas. Hace ocho días se sacaron por quinta vez las personas que están invadiendo las márgenes de la quebrada Iguaná por parte del DAGRED, que no es que no los quieran porque los están alejando de allí, pero es que la quebrada tiene una torrencialidad muy grande y viven en peligro”, apuntó el ingeniero.

Montoya Rendón, reiteró su llamado a que se hable sobre la gestión del riesgo, pero no como una problemática, sino simplemente como una forma de prevención para que no vuelvan a ocurrir tragedias como la de Mocoa, en donde viene la reconstrucción que no debe hacerse sobre la zona afectada. “Colombia se ordenó territorialmente, lo hizo de una manera desorganizada. Los españoles empezaron a construir cerca de las minas de oro, después necesitaron sacarlo y se hicieron al lado de los ríos. Crecimos de una forma desordenada, pero nunca es tarde para ordenar el territorio, aunque es algo difícil por nuestras costumbres, pero tenemos que hacerlo sí o sí, porque cada vez somos más y vamos a ser más vulnerables. Y algo para tener en cuenta: el río no se mete a las casas, nosotros nos le metemos al río”, manifestó el docente del Tecnológico de Antioquia.

Elaboró: Comunicaciones Tecnológico de Antioquia

Revisó: Gerardo Pérez P.

Para más información contactar a: Francisco Javier Castro Álvarez, 560 00 60, Cel. 301 523 15 32, fcastro@tdea.edu.co

Posted by mr_hardware Monday, April 10, 2017 9:48:00 PM Categories: Antioquia Medio Ambiente Minería Otras Zonas
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