En el Bajo Cauca, la partida la juegan los candidatos de la Costa

Calor, mucho calor, demasiado calor, y si el día es de elecciones, no hay cuerpo que aguante lo ardiente del día y la noche. Así es todo el Bajo Cauca. La política allí se mueve al vaivén del clima social y los grandes caciques del norte del país le han robado influencia a los antioqueños.

Caucasia, la capital de esa subregión del departamento de Antioquia, a pesar de ser una ciudad de más de 100.000 habitantes, y de ser la zona urbana más grande y reconocida de la zona, dista de ser la que orquesta los proyectos de región.

"El Bajo Cauca tiene un problema estructural. Los seis municipios que componen esta región del departamento, Caucasia, El Bagre, Nechí, Tarazá, Cáceres y Zaragoza, no han mostrado intención de unirse por un destino común. Cada uno de los municipios, en medio de su individualismo, cree que no necesita de los otros", señaló Rober Aurelio Nieto, director del periódico de la zona, Región al Día.

La aridez de un pensamiento regional en el Bajo Cauca ha ocasionado, además de las precariedades económicas de la mayoría de la población de la zona, que los candidatos de la Costa Atlántica hayan colonizado a los votantes que, a pesar de contarse por miles, no los ha atraído un Medellín alejado y con tendencia a olvidar las fronteras del departamento.

Claro, esto aplica con respecto a los candidatos al Senado, pues los que están en contienda por la Cámara de Representantes solo pueden ser del departamento, lo cual ha actuado como ventaja para los candidatos antioqueños.

Entonces, apellidos como Suárez, Roldán o Prieto, dan la sensación de tener poca influencia en cuanto a vallas y pasacalles se refiere, para darle paso a Arleth Casado del Partido Liberal, aMusa Besail e del Partido de la U, Bernardo "el ñoño" Elías, también de la U.

Todos ellos buscan una curul en las elecciones de marzo 9 para Senado. Muchos cuentan con un poder tan grande que quienes conocen la política del departamento vecino, Córdoba, señalan que todo candidato del Partido Liberal lo centraliza una sola candidata. Con una influencia electoral tan grande, es apenas natural que desborde las fronteras políticas y se quede con un pedazo de votos en Antioquia.

Para un analista, que prefiere no ser citado por las implicaciones que esto tiene en un lugar como el Bajo Cauca, "esta migración de candidatos del norte del departamento sucede, entre otras cosas, porque los de Medellín vienen en tiempo de votos, pero de resto no se aparecen por aquí. En palabras de un alcalde de la región, vienen cargados de plata para campaña, pero no traen ni una aspirina".

En todo caso, sin importar el origen, la política electoral en esta región se ha basado en la regla de los 50.000 pesos por voto, agregó el analista, lo que ha derivado en una particular "libertad" en medio de la corrupción electoral.

"Yo, en cierto sentido, entiendo a estas personas, que en muchos casos no tienen las condiciones básicas para subsistir y llega un candidato que les ofrece 50.000 pesos por el voto. Y seguro piensan, "nunca volveré a ver a este tipo, entonces mejor que me de ya, a que no me de nunca". Pero entonces no solo le reciben la plata a un candidato, sino a todos los que lleguen con la misma propuesta y, en últimas, el ciudadano "comprado" es el que decide por quién votar".

Pero cuando se sigue el camino y se baja hasta Cáceres o Tarazá se empieza a notar una mayor proporción en candidatos antioqueños, en la que liberales como Eugenio Prieto y Julián Bedoya; conservadores como Juan Diego Gómez, y del Partido de la U, como el senadorMauricio Lizcano y el representante Juan Felipe Lemos, se vuelven comunes en las paredes, postes, casas, terrazas y donde quepa una foto de cualquier tamaño.

Fuente: http://bit.ly/1dHIdpl

 

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